EL HUMANISMO EN LAS NUEVAS ORGANIZACIONES

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Son tiempos de volver a lo verdaderamente importante. Todos los desarrollos y evoluciones que se han hecho en el mundo están realizados por y para los humanos. Y, aunque el humano es el origen y el fin, en muchas ocasiones se nos olvida que es lo más importante.

El humanismo recupera un terreno importante en las organizaciones. Porque el humanismo restaura la fe en el ser humano y lo devuelve al lugar de donde nunca debió de ser desplazado.

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El humanismo y la fidelización del talento.

Si una organización desea disponer de talento alineado con su misión y sus valores, debe ofrecer un entorno que facilite que las personas quieran quedarse.

Las personas necesitan un entorno y un trato humano adecuados para crecer y desarrollarse y puedan, de esta manera, entregar lo mejor de ellas mismas al proyecto.

Las organizaciones necesitan tener una visión integral del ser humano, para tener claras tanto las debilidades como las fortalezas y las necesidades de cada persona de la organización, que serán muy individuales. Ya no vale el tratar a todos los colaboradores y colaboradoras por igual. Se hace necesario un conocimiento más profundo de cada persona para guiar su desarrollo y atender a sus necesidades específicas.

Hay que tener en cuenta la diversidad, no sólo cultural, sino generacional que comienza a haber en las organizaciones. Los tan nombrados millenials ya comienzan a tener puestos de responsabilidad en todo tipo de organizaciones y detrás llegan los nativos digitales, fusionado totalmente con la tecnología, con todo lo que ello conlleva.

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HUMANISMO CORPORATIVO IO leon

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Una forma fácil de visualizar el humanismo es pensar que las personas que trabajan en la organización son, en realidad, clientes internos de la compañía.

El humanismo restaura la fe en el ser humano.

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El humanismo se entiende como el esfuerzo del ser humano para que se haga libre de cara a su propia humanidad y que encuentre en ella su dignidad. (Heiddeger, 1946).

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Organizaciones humanistas.

Las empresas y organizaciones que comprendan la importancia de desarrollar internamente el humanismo dispondrán de una ventaja competitiva fundamental en la sociedad contemporánea.

La empresa es una institución social de primer orden. En ella se establecen relaciones interpersonales a unos niveles profundos. Las personas pasan mucho tiempo de su vida juntas. Es una comunidad de personas que crecen y evolucionan juntas. Es una pequeña sociedad con su cultura, sus valores y su emocionalidad.

Para que una organización sea verdaderamente humanista debe existir un equilibrio entre el desarrollo del negocio y el desarrollo humano. Debe ser sostenible económica y humanamente. Sólo de esta manera podrá existir un clima saludable en ella. Si sólo se tiene en cuenta a la ética, chocará con los requerimientos económicos del negocio. Si se plantea desde la RSC puede convertirse en un elemento de marketing y comunicación, pero si se entiende de verdad su utilidad, se encontrará una nueva explicación a la conexión entre humanismo y competitividad.

Para que una organización sea humanista, se debe desarrollar dentro de ella un liderazgo humanista. Y este se construye en el impacto que las personas que dirigen y gestionan tienen en su relación con las demás, ya sea el ecosistema humano de la empresa, los stakeholders o las personas responsables en la jerarquía de la organización. De sus actuaciones dependerá si las relaciones se enmarcan dentro del humanismo integral y si beneficiarán a la empresa o no.

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El humanismo es una fuente de competitividad empresarial.

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El caso de Dinamarca es llamativo e interesante. En muchas empresas desayunan y comen juntos en el comedor de la empresa. No existe distinción, desde del CEO hasta el recepcionista. Esto da una sensación de que, independientemente de los roles de cada cual, no existen diferencias en el trato y en las relaciones, además de fomentar esas relaciones de una manera saludable. Los viernes, terminan un poco antes la jornada laboral para compartir un rato con el resto de compañeros y compañeras en el bar de la empresa o, en su defecto, en uno cercano. Organizan y fomentan actividades fuera de la empresa para potenciar la cohesión social: viajes, deporte, arte… que ayuda a que las personas se enriquezcan. En las reuniones de departamento nunca se descubre fácilmente el rol de jefe porque no suele hablar, sino más bien escuchar. Cuidan mucho del equipo. Les dan facilidades porque tienen la creencia corporativa de que ‘cuanto más a gusto esté, más eficiente será’. Se preocupan por la salud, el bienestar y la felicidad de las personas de la organización. Y allí, el despido es libre.

Es un ejemplo muy bueno de cómo son las organizaciones humanistas, de cómo se puede vivir bien en el entorno laboral y de cómo se puede gestionar y dirigir una organización donde las personas estén encantadas de formar parte de ese proyecto. Y cuando las personas están felices, aportan lo mejor de sí mismas.

Se trata de realizar un cambio cultural, de marcar una estrategia y perseverar en las líneas definidas hasta que se produzca el cambio. Los cambios de actitudes son como travesías por el desierto. Son complejos y con muchos obstáculos. Pero cuando se consiguen, la satisfacción es máxima, a la par que el bienestar. A veces será necesario contar con especialistas externos en esa gestión del cambio, porque no están contaminados emocionalmente y eso les permite avanzar con mayor rapidez.

McGregor nos cuenta en su libro ‘El lado humano de las organizaciones’ que la labor más difícil de las organizaciones es organizar el esfuerzo humano para alcanzar los objetivos económicos deseados y que, en el desarrollo del talento, uno de los fallos más comunes procede de la idea equivocada de la naturaleza del control de la conducta humana. En el libro planteó un enfoque más sensible a los valores humanos, para poder lograr el autocontrol, para que el ecosistema humano de la organización fuera más responsable mediante un código ético consciente, consistente y positivo.

Las nuevas organizaciones demandan humanismo para desarrollar equipos ágiles, que se adapten con facilidad a la modernidad líquida de Bauman y que aporten todo su potencial en el desarrollo de la tecnología útil para la competitividad de la organización. Si se quiere a quienes mejor se alinean con los valores y la misión de la empresa, hay que virar para cubrir las necesidades que tienen y que no son, ni mejores, ni peores que las de épocas anteriores.

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#52SemanasDeInteligenciaEmocional

Escrito por Carolina Hernández

Bienestar en la empresa, cultura y comunicación. Son mis tres pasiones y los aspectos con los que trabajo en diferentes organizaciones en forma de consultoría o de formación. Soy antropóloga en proceso y todo lo que tiene que ver con el desarrollo de las sociedades es mi hábitat natural. Creo en el poder de transformación de las personas. Creo en el poder de transformación de la sociedad a través de la transformación de las organizaciones.

Web: http://www.carolinahernandezcoaching.es

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