FLEXIBILIDAD CORPORATIVA

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La historia nos enseña, una y otra vez, que las cosas no permanecen para siempre. Todo cambia, todo evoluciona y todo se transforma (como decía Drexler en su canción).

Este cambio permanente ha quedado más claro, si cabe, durante la pandemia por coronavirus que está azotando al planeta. En días todo se transformó y cuestiones que pudieran parecer difícilmente implantables se fijaron en las vidas de todos de la noche a la mañana. Y aún en estos duros meses, las personas han sido capaces de cambiar, de transformarse y de adaptarse con rapidez a las necesidades que requería el momento.

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La empresa que se transforma.

En este sentido, las organizaciones actuales requieren de flexibilidad para las transformaciones continuas a las que se enfrentan en un mundo tan veloz, cambiante e incierto.

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Flexibilidad Corporativa IO

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La flexibilidad corporativa implica desarrollar el hábito del cambio a nivel organizacional, crear una cultura de gusto por el cambio para que los colaboradores salgan con facilidad de sus respectivas zonas de confort y permitan que los cambio sean ágiles. Es importante que los responsables tomen consciencia de que son las personas las que facilitan el cambio organizacional. Por ello, es imprescindible enseñarles a gestionar los cambios, a entender que los cambios son positivos para la transformación que la empresa necesita.

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Las resistencias de los colaboradores restan agilidad a las organizaciones.

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Aquí es donde surgen los mayores problemas, puesto que, en muchas de las ocasiones, el cambio se impone en lugar de provocarlo y esto ocasiona, a su vez, resistencias que restan agilidad a la implantación del cambio. En este punto del proceso, la comunicación es fundamental, algo que es mejorable en la mayoría de las organizaciones actuales.

¿En qué áreas debe existir flexibilidad para que esta se determine como corporativa?

Existen cinco grandes áreas donde es importante desarrollar la capacidad de virar con rapidez:

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  1. Flexibilidad estratégica.
    Se refiere a la capacidad de visión por parte del equipo directivo, a la capacidad de ver las tendencias del mercado y anticiparse, incluso, a ellas. En entornos tan cambiantes, hay muchos factores que afectan a los sectores. Que el comité de dirección sepa leer las tendencias, asegura el rumbo de la organización.
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  2. Flexibilidad cultural.
    Las culturas cambian en función de las transformaciones sociales. Las motivaciones y necesidades de los colaboradores de hace 30 años nada tienen que ver con las de la actualidad. Las nuevas generaciones (generación Y, millenials o centenials), que ya están incorporadas en el mercado laboral, tienen motivaciones diferentes entre sí y, por supuesto, con las anteriores. Los líderes cuentan, en muchos casos, con equipos de diferentes generaciones que poseen motivaciones muy heterogéneas. Saber entender estos cambios culturales e implantar nuevas herramientas, metodologías o formas de trabajar, mejoran mucho la flexibilidad corporativa.
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  3. Flexibilidad estructural.
    Hemos pasado de la época de la especialización a la de la polivalencia. Las empresas actuales no se pueden permitir que cada perfil profesional se encargue de una sola cosa. El taylorismo requería especialización, pero la filosofía lean promueve una mayor atención a los detalles, a la mejora continua y la polivalencia en las empresas actuales es un factor adicional de éxito que contribuye, muy directamente, en la flexibilidad corporativa.
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  4. Flexibilidad productiva.
    Aunque pueda sonar complejo, el hecho de que una empresa disponga de una planta de producción capaz de modificar su producción en tiempo récord para adaptarse a las necesidades que busca el mercado supone, como se ha visto con el coronavirus, la diferencia entre estar o no estar. Empresas textiles que, de la noche a la mañana, se han puesto a fabricar producto para la sanidad (mascarillas, EPIs, etc.) o laboratorios farmacéuticos que han virado toda su producción a la fabricación de vacunas. Eso es flexibilidad a nivel productivo: disponer de una estructura de producción que pueda girar a favor de las necesidades del mercado.
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  5. Flexibilidad laboral.
    Cuando una persona siente que puede trabajar de la manera más cómoda para ella, bien en el espacio de la oficina, bien en su casa (como ha aprendido toda la población mundial en estos últimos meses), bien desde el hospital cuidando a un familiar, bien reduciendo su jornada laboral o cambiando su turno, sentirá mayor motivación y compromiso para con su empresa. Es cierto que ciertas normas (como el control horario) llegan para destruir, en cierto sentido, muchos de los pasos que determinadas empresas habían dado en torno a la conciliación laboral. Pero si se está hablando de flexibilidad, también se hace necesario incorporar esas normas y seguir avanzando con la transformación en las organizaciones.

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Flexibilidad corporativa y organizaciones líquidas.

La flexibilidad corporativa está íntimamente relacionada con el concepto de lo ‘líquido‘, que introdujo el sociólogo polaco Zygmunt Bauman en el año 2005. Bauman introduce el concepto de lo ‘líquido‘ en el tiempo, en la sociedad, en el miedo o en el amor. El término hace referencia a la impredecibilidad de las cosas en la sociedad actual. El amor líquido expresa lo fugaz de las relaciones humanas que pasan a convertirse en conexiones, más que en relaciones profundas. El tiempo líquido se refiere a la volatilidad y la ambigüedad de las cosas, con respecto al pasado donde los cambios eran más lentos y todo tenía una mayor solidez.

Por tanto, cuando se habla de organizaciones líquidas, de profesionales líquidos o de trabajo líquido se hace referencia a la capacidad para trabajar y desarrollar un negocio en escenarios nunca imaginados hasta ahora. Escenarios repletos de herramientas, sobre todo tecnológicas, que bien seleccionadas pueden suponer una estructuración extraordinaria (procedimientos, mapas de acción, etc.) de una empresa y darle una gran rentabilidad por haber escogido bien las herramientas y la mentalidad líquida (en eterno aprendizaje) de los profesionales que componen sus equipos.

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Para desarrollar una mentalidad líquida, hay que saber ‘desaprender’ con facilidad.

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Y no es una cuestión de puestos ni de roles dentro de la organización. Es una cuestión de mentalidad y de actitud. Se viven momentos en que el ‘desaprendizaje’ debe ser muy rápido, tanto para los profesionales, como para las organizaciones, con el objetivo de integrar y aprender con celeridad de los cambios que propone día a día la sociedad, con la tecnología al frente de todo.

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#52SemanasDeInteligenciaEmocional

 

Escrito por Carolina Hernández

Bienestar en la empresa, cultura y comunicación. Son mis tres pasiones y los aspectos con los que trabajo en diferentes organizaciones en forma de consultoría o de formación. Soy antropóloga en proceso y todo lo que tiene que ver con el desarrollo de las sociedades es mi hábitat natural. Creo en el poder de transformación de las personas. Creo en el poder de transformación de la sociedad a través de la transformación de las organizaciones.

Web: http://www.carolinahernandezcoaching.es

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