Reiniciar las organizaciones

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El mundo actual exige cambios constantes de paradigmas. El mundo actual exige perspectivas amplias y objetivos concretos. El mundo actual exige una continua adaptación a los cambios.

Para ampliar perspectivas es necesario, en muchas ocasiones, ‘desaprender’ lo que llevamos haciendo mucho tiempo.

Mucho se ha hablado de ‘aprender a aprender’, de aprender de una forma constructiva. Sin embargo, para la sociedad del conocimiento actual, este concepto se queda corto.

En la sociedad actual del conocimiento, se hace imprescindible ‘desaprender’ para dar cabida a nuevos procesos mentales, al desarrollo de nuevas habilidades, para enfrentarse a nuevos retos.

Desaprender significa ver las cosas desde otra perspectiva, una perspectiva nueva, diferente y alejada de prejuicios varios y viejos clichés.

Reiniciar, para una organización, supone dejar atrás antiguos hábitos (desaprender) para sustituirlos por nuevos hábitos (aprender) que nos permitan evolucionar con el mundo y en el mundo.

Reiniciar significa despojarse de aquello que ya no sirve, que se quedó anacrónico u obsoleto e inocular en la organización el gusto por el cambio porque nos pone en situaciones mejores de competir en el mercado y en nuestro sector.

En las organizaciones que aprenden se debe inocular la idea de dejar de ver el cambio como una aberración, para pasar a entenderlo como una parte natural de la vida y del trabajo. Porque el objetivo es aprender el camino hacia el futuro. Y el futuro es el horizonte al que la organización se dirige. Por ello, es necesario aprender a navegar y a dar respuesta a situaciones de mar tempestuosas. Las empresas requieren, en la actualidad, procesos de innovación continua, disruptivos en lugar de puntuales o episódicos.

Un proceso de desaprendizaje-aprendizaje requiere:

  • Darse cuenta de que algo está mal y admitir que algo está mal.
    Siempre nos toparemos con personas ‘portadoras de verdades absolutas’ que impiden hacer una autocrítica constructiva en una situación determinada y que no contemplan ninguna posibilidad de que se llegue a lograr un objetivo por caminos diferentes a los planteados. Lo importante es no dejarnos invadir por esa opinión y cuestionarnos todas esas verdades sin opción a réplica.
    Admitir otras opciones requiere de elevadas dosis de humildad y autoexigencia, como condiciones imprescindibles para un proceso de mejora.
  • Preguntarse acerca de lo que fue mal.
    Y si es necesario, buscar ayuda externa para esta fase. Una ayuda externa es más objetiva porque no tiene implicaciones emocionales con la organización.
    Capacidad de escuchar, sin justificar.
  • Es muy desgastante que la persona que tienes frente a ti te intente justificar absolutamente todo. Escuchar es un ejercicio que, a priori, parece fácil y es, en realidad, muy complicado. En nuestras conversaciones ponemos nuestros mapas, nuestras creencias, nuestra visión sesgada del mundo. Y esto nos incapacita para escuchar adecuadamente. El ejercicio complicado es despojarse de las propias creencias y conocimientos, durante un rato, para dar paso a exposiciones de terceros, sin enjuiciar, ni presuponer.
    Abandonar parte de nuestro equipaje.
    Cuando escuchamos con atención y sin prejuicios, en ocasiones, tomamos consciencia de que debemos soltar el lastre que ya no nos sirve. Desapegarnos de nuestros conocimientos anteriores y de nuestros hábitos adquiridos para dar paso a nuevas formas de hacer y de pensar es como una travesía compleja por un desierto.

En general, la resistencia psicológica al cambio, en los seres humanos, se interpone entre nuestros deseos de reiniciarnos y nuestros hábitos adquiridos. Debemos saber que esa sensación es normal, la sentimos todos ante un proceso de cambio. El vértigo nos invade por el temor a lo desconocido.

Sin embargo, si damos pequeños pasos que nos permitan que el vértigo no se convierta en pánico, al cabo de un tiempo comenzaremos a ver el cambio que se ha producido. Pequeños pasos con perseverancia continuada nos conducen a grandes resultados.

Las organizaciones deben tener claro que cada persona tiene un ritmo diferente de caminar y que son responsables de atender a esa diversidad, si quieren conducir a sus organizaciones por los tiempos actuales. Las organizaciones deben ser incansables con las políticas de cambio y tener la paciencia suficiente para que el cambio se produzca sin prisa, a la par que sin pausa.

Y cuando todas las personas de una organización se hayan acostumbrado a caminar al lado del cambio permanente, la introducción de nuevos cambios y nuevos procesos será ‘coser y cantar’.

¿Cómo propones los cambios, de golpe o secuenciales?

Un abrazo y feliz día!!

Escrito por Carolina Hernández González

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