La Autocracia amable

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Muchos de los líderes de las empresas actuales siguen siendo autócratas, eso sí, de forma mucho más amable.

Muchos de los líderes quieren dejar de ser autoritarios para pasar a tener equipos autogestionados e implicados en el desarrollo y la evolución de la empresa.

Sin embargo, hay algo de lo que no todos son aún conscientes… El cambio de valores que está viviendo nuestra sociedad, así como la entrada de los millenials a formar parte de las organizaciones, están obligando a los máximos responsables de las compañías a modificar su forma de actuar.

La autocracia amable es difícil de detectar.

 

Ahora bien… ese cambio de comportamiento obligado, ¿es también consciente?

En la mayoría de los casos no. Y esta circunstancia da lugar a situaciones en que los directores generales de compañías saben que tienen que hacer algo con respecto a los modelos relacionales de su empresa, pero no saben muy bien cómo llevarlo a cabo. Lo que les conduce a dar palos de ciego y equivocarse, con la consiguiente pérdida de motivación y de compromiso de los colaboradores con la organización.

Por tanto, disfrazan su autocracia con formas amables que ponen en juego con el desarrollo de la asertividad, pero, en el fondo, siguen sin contar con las personas, sin hacerlas responsables y protagonistas de su trabajo y les siguen ‘ordenando’ la forma en la que tienen que desarrollar su trabajo.

Eso sí… luego quieren compromiso e implicación por parte de todos los colaboradores de la organización.

Puede parecer que las personas somos muy complicadas, aunque realmente no lo somos tanto y lo que necesitamos son las cosas que ya nos contaba Abraham Maslow a principios del pasado siglo.

 

¿Qué es lo que necesitan las personas?

Las personas necesitan tener sus necesidades básicas cubiertas. Cuando la gente obtiene el dinero suficiente para pagar sus gastos y un poquito más (ahorro), el dinero deja de ser la principal motivación. Lo que los responsables deben conocer es dónde están las verdaderas necesidades de cada colaborador para saber, a ciencia cierta, si se van a poder satisfacer. Y eso sólo se conoce si alguien se preocupa de conversar con ellos y conocer un poquito más acerca de su vida personal.

Las personas necesitan el reconocimiento de sus responsables. Aún sigue impregnada en las organizaciones actuales la idea de ‘regañar’ cuando las cosas salen mal pero ‘no felicitar’ cuando las cosas salen bien, alegando que si están bien hechas no hay por qué decir nada. Y esto vuelve a ser una autocracia amable, porque los líderes que son un referente para sus empleados, saben que reforzar un buen comportamiento o un buen desarrollo de un proyecto, aumenta la responsabilidad y el compromiso de sus colaboradores y les permite delegar en ellos con mayor tranquilidad.

Las personas necesitan sentirse parte del proyecto, estar integradas en él. Y para que esta circunstancia se dé, debe existir una buena y transparente comunicación interna en la organización. La incertidumbre es uno de los peores males de una organización porque les permite imaginar y proyectar para llegar a conclusiones que, casi con toda seguridad, serán erróneas, además de ser un foco de rumorología muy potente.

Las personas necesitan desarrollarse personal y profesionalmente. La autorrealización es un horizonte del ser humano. Cuando los colaboradores tienen un reto que perseguir, son parte del proyecto, se sienten reconocidos y pueden cubrir sus necesidades básicas, la motivación, la implicación y el compromiso están servidos.

Las personas necesitan una causa que abrazar. En la sociedad actual sabemos que el servicio a los demás nos aporta felicidad. Cuando los colaboradores saben que tienen una misión dentro de la empresa y además saben que su empresa tiene una misión en el mundo y que ellos forman parte de ese propósito, el nivel de motivación se incrementa exponencialmente.

Por tanto, involucrar a los colaboradores de la organización en el proyecto y desarrollar un estilo de liderazgo transformador dentro de la misma, no se basa únicamente en hacerles partícipes de información sesgada, sino que se trata de hacerles partícipes del proyecto, ocuparse de lo que les entusiasma personalmente y conseguir que se sientan escuchados y exigidos para que den lo mejor de sí mismos.

Puede parecer difícil al principio, pero cuando se inicia el camino, el recorrido no es tan complejo.

¡Os invitamos a que comencéis a caminar!

Escrito por Carolina Hernández González

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